atención plena


La Atención Plena es una antigua práctica budista, que tiene una gran importancia en nuestra vida actual, no tanto como práctica budista, sino como herramienta para examinar quiénes somos y cuestionar nuestra visión del mundo y el lugar que ocupamos en el mismo. La atención plena o Mindfulness es útil también para cultivar la capacidad de apreciar la plenitud de cada momento que estamos vivos. 

Si tenemos en cuenta que el estado de conciencia que tenemos durante las horas de vigilia es muy limitado y limitador, que se parece más a un estado de sueño que a un auténtico estado despierto, la meditación nos ayuda a despertar de este sueño que se caracteriza por un funcionamiento automático e inconciente.

Los sabios, los yoghis, los maestros zen han explorado este territorio de manera sistemática durante miles de años, y han aprendido que al investigar interiormente nuestra propia naturaleza como seres, y especialmente la naturaleza de nuestra mente a través de una auto-observación sistemática y cuidadosa, llegamos a experimentar mayor satisfacción, armonía y sabiduría en nuestra vida.
                                                                         
La Atención Plena es, fundamentalmente un concepto sencillo. Su poder reside en el hecho de practicarla y aplicarla. 

Atención Plena significa prestar atención al momento presente, sin juzgar. Este tipo de atención permite desarrollar una mayor conciencia, claridad y aceptación de la realidad del momento presente. Nos despierta para que podamos darnos cuenta de que nuestra vida se despliega sólo en momentos. Si durante la mayoría de estos momentos, no estamos plenamente presentes, es posible que nos perdamos lo que es realmente valioso en nuestra vida y que no nos demos cuenta de la riqueza y la profundidad de nuestras posibilidades de crecimiento y transformación.

La mayoría de las veces nuestras acciones y comportamientos son mecánicos e inconcientes, motivados por temores e inseguridades profundamente arraigados en nosotros. Si no nos ocupamos de ellos, con el tiempo tienden a exacerbarse y dejarnos con una sensación de estancamiento y desconexión. Con el tiempo, puede que acabemos perdiendo la confianza en nuestra capacidad de redirigir nuestras energías para la consecución de una mayor satisfacción y felicidad, incluso una mayor salud.

"La Atención Plena, nos proporciona una manera sencilla pero muy potente para salir del estancamiento y recuperar el contacto con nuestra sabiduría y vitalidad, haciéndonos cargo de la dirección y la calidad de nuestra vida, de nuestra relación con nosotros mismos, incluyendo las relaciones familiares, trabajo y con el mundo en general" (Jon Kabat Zinn).

Meditar es salir de la corriente de pensamientos, sentarnos a su orilla y escuchar, aprender de ella y, utilizar su energía para que, en lugar de dominarnos, nos sirva de guía. Este proceso, requiere energía, es el cultivar nuestra capacidad de estar en el momento presente.

A continuación te presentamos 15 sencillos ejercicios que nos recomiendan desde la Universidad de Massachusetts para practicar la Atención Plena en nuestro día a día:

1. Cuando despiertes, antes de levantarte observa tu respiración. La calidad de nuestra respiración nos dice mucho sobre nuestro estado del Ser. Cuando la respiración es suave y constante estamos tranquilos y en paz. Cuando nuestra respiración se obstruye o acelera nos tensamos.

2. Antes de salir de la cama, observa tus pensamientos, ¿Cuál fue tu primer pensamiento al despertar? Esta práctica te ayuda a ponerte en contacto con lo que hay en tu mente y cuáles son tus preocupaciones o motivaciones.
Visualiza creativamente tu día.

3. Siempre que te sea posible, come en silencio. Antes de que comer, considera a todas las personas implicadas para que tus alimentos estuvieran en tu plato: agricultores, camioneros, gente en los supermercados. Siente gratitud para todas esas personas.

4. Enfócate en hacer tus comidas con atención. Cuando comas solo come, no hagas nada más, no veas TV, computadora, manejes o trabajes. Mastica y saborea cada bocado, disfruta el aroma y la textura de tus alimentos.

5. Observa tu entorno: el sol, la lluvia, el viento, los árboles, los paisajes y sonidos en tu camino al trabajo, a la escuela o una cita. Al conducir tu automóvil, al caminar o sentado en el metro se consciente y al llegar a tu destino observa tu estado de ánimo y tus pensamientos, ¿estas en el presente o estás en el pasado o planeando tu futuro? Revisa y conecta con el presente

6. Se consciente cuando estas tenso o ansioso por llegar a tiempo a un lugar y simplemente disfruta el proceso de llegar.

7. Respiración consciente. Haz pequeños espacios para ser consciente de tu respiración durante el día: en el trabajo, mientras estas sentado en tu escritorio, frente a tu computadora, mientras hablas por teléfono o en persona. Solo regresa tu atención al entrar y salir del aire.

8. Permítete unos momentos para estar tranquilo. Utiliza señales diarias como recordatorio para conectar contigo mismo: el timbre, el teléfono, una campana, al prender tu computadora, al encender una luz.

9. Cuando termines tus actividades diarias tómate un espacio para apreciar lo que has logrado y considera cómo has interactuado con otros. ¿Tuviste un habla amable, útil y apropiada a las situaciones? Solo se consciente, no te juzgues. Este es un principio para darte cuenta de patrones habituales inconscientes.

10. Considera el traslado de regreso a casa como un espacio de transición entre tus actividades diarias y espacio personal.

11. Cuando llegues casa entra con tranquilidad y amabilidad.

12. Sé consciente cuando estás haciendo una fila o esperando entrar a una cita de tus sensaciones corporales, sonríe, observa la calidad de tus pensamientos y sentimientos. Hay muchos espacios donde puedes reconectarte.

13. Cuando te bañes siente como el agua te limpia y refresca, es una gran oportunidad para relajarte y conectar con las sensaciones en tu cuerpo.

14. Utiliza la respiración consciente: la conciencia de tu respiración que sea la base para fomentar la consciencia en todas sus actividades diarias, y utilizarla como base para tus prácticas de meditación sentada.

15. Cuando vayas a la cama prepárate para dormir, respira profundo, tomar consciencia de tu cuerpo, relájate y deja atrás las actividades y ya no hagas planes para mañana. Conecta con tu corazón y quédate en ese espacio.

Puedes elegir solo una de estas prácticas para un día o una semana y darle toda tu atención y consciencia. Así te familiarizaras con estar más consciente en las actividades del diario vivir.

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