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Dicen que existe un breve momento en la vida en el que te sientes más perdido que nunca y que ese es el momento de un encuentro. Un encuentro contigo mismo, con tus abismos, con tus miedos, con tu alma.

"La espiritualidad va más allá de lo material y lo terrenal. No es una religión ni una doctrina, la espiritualidad es cuidar y mimar nuestro interior, dejar que nuestro corazón salte los abismos que crea nuestra mente y cultivar nuestros valores humildemente" (La mente es maravillosa).

Dicen que si este texto llega a tus manos, no es por casualidad, sino porque hay algo que necesitas comprender. Estas son Las Cuatro Leyes de la Espiritualidad de la filosofía hindú…

La primera dice:

"La persona que llega es la persona correcta"

Es decir, nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

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Todas las personas que nos rodean están ahí por algo, incluso las personas tóxicas. En cada intercambio y en cada momento, todos nos aportamos algo.

Vivimos en un mundo con tonalidades grises. No todos somos siempre alumnos o siempre maestros. Cada uno de nosotros aporta algo positivo, aunque sea a través de un rasgo negativo, como por ejemplo algo que no aguantamos o que nos hace daño.

Las personas somos siempre linternas en la oscuridad. Hay quien tiene un brillo especial, pero todos, sin excepción, tenemos algo que decirnos. Por eso, con el tiempo, si tenemos el grado de comprensión y conciencia preciso, podemos llegar a agradecer las "piedras" de nuestro camino, esos seres que nos han complicado la existencia en un momento dado o que no noshan  apoyado fielmente.

Todo, absolutamente todo, suma en la vida. Esta es la razón por la que debemos tener una buena predisposición hacia los demás y no desestimar ningún aprendizaje.

La segunda ley afirma que:

"Lo que sucede es lo único que podía haber sucedido"

Nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.

No tiene sentido planteaerse un: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". Porque lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado y tuvo que haber sido así para que aprendiéramos esa lección y pudiéramos seguir adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

Estamos acostumbrados a pensar en lo que podría haber sido, en crear situaciones hipotéticas en las que hubiéramos actuado de otra manera y como consecuencia, hubiéramos obtenido otro resultado. Y cada cambio genera situaciones impredecibles. De ahí que debamos aceptar que lo que sucede ya ha sucedido y no hay otras posibilidades. Lo hecho, hecho está.


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Cada uno de nuestros comportamientos generará en nuestro entorno una cadena secuencial de acontecimientos que marcan nuestro camino. Así que no tiene sentido que nos amarguemos con lo que podíamos haber hecho y no hicimos. Cada cosa tiene su momento y lleva su tiempo asumir los aprendizajes necesarios. Como dice el refrán: "no puedes hacer una maratón si antes no caminaste y no puedes caminar si antes no gateaste".

En definitiva, para avanzar, no podemos evitar dar los pasos necesarios en la vida.

Esta es la tercera Ley:

"El momento del comienzo, sea el que sea, es el momento correcto"

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es en ese instante cuando comenzará.


pollitoLo nuevo en nuestra vida aparece porque nosotros lo atraemos y estamos preparados para verlo y disfrutarlo. Entendiendo esto, aceptaremos que cuando la vida pone algo en nuestro camino tenemos que disfrutarlo.


Y la cuarta y última:

"Cuando algo termina, termina"

Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Solemos estar atados a un sinfín de historias y emociones. Decir adiós duele, pero cuando algo termina mantenerlo a nuestro lado es un ejercicio de masoquismo que generará un gran malestar y múltiples dependencias e inseguridades.

Soltar, dejar marchar, seguir adelante y avanzar es la mejor opción para enriquecerse y no sufrir.

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Recuerda que la persona más influenciable con la que hablas cada día eres tú. Ten cuidado entonces con lo que te dices a ti mismo y fluye con la vida.

No es casual que estés leyendo esto, si estas leyes han llegado a tu vida, es porque estás preparad@   para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado

(FUENTE: El Despertar Interno y La Mente es Maravillosa)

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