los peluches de la abuela
Marta Morelli tiene una profesión de esas que todos quisiéramos, ella es “representante de una empresa de sueños”. Y por muy onírico que suene, no trabaja para una fábrica de colchones.

Así define su cargo la señora Morelli si tuviese que plasmarlo en la tarjeta de visita de su pequeña compañía. Esta artesana argentina de Tucumán convierte o interpreta los sueños de los niños, y no tan niños, en muñecos abrazables.

Llegó a España hace 40 años. Su madre le enseñó a coser cuando era pequeña y sus trabajos, siempre han estado relacionados con el mundo artesanal. Desde la creación de cajas de música, a la confección de títeres o la decoración de vidrieras.

Pasó una temporada en Francia, allí siguió cosiendo y haciendo de las suyas: “Estuve un tiempo creando tutús y accesorios para centros que hacen representaciones teatrales y ballet”, comenta la argentina.

Después volvió a España para visitar a su nieto y regalarle a este y a sus amigos peluches confeccionados por ella misma. Y así, con la inspiración de un dibujo infantil, en 2011 salió la idea para crear Ohmyneko. Su hijo Gabriel, uno de los directores creativos del estudio multimedia Cocoe, le ayudó con el nombre y el logo. Y prácticamente, de la noche a la mañana, comenzó a recrear con telas y fieltros la visión de los más pequeños.

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Morelli visualiza al instante los volúmenes en el trazo de los dibujos que le llegan y cuida los detalles al máximo. Hace un patrón de las diferentes partes del muñeco y las recrea con diferentes texturas de tela para incluso hacer que alguna de las extremidades se mueva.

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Desde que se puso manos a la obra no le han faltado encargos. Ha expuesto sus muñecos en algún colegio para motivar a los chavales a hacer trabajos manuales y así financiarse sus viajes escolares. Además, tiene en mente la creación de un libro y un peluche junto a microbians, y colabora con sus dibujos y artesanías en diferentes medios.

(FUENTE: Yorokobu)