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"El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario. Un trozo de limón en la boca y la idea de un trozo de limón en la boca producen la misma salivación. Un conflicto real o uno imaginario producen las mismas emociones. Si estas emociones se liberan en el exterior el cuerpo no padece, por otro lado, si no se expresan ni comparten, las emociones bloqueadas causan enfermedades. Un conflicto de separación se reflejarán un un problema de epidermis, el dilema de la insatisfación afectará los riñones y el no sentirse valorado minará la salud de los huesos... ¿Soluciones? Ser conciente de las propias emociones y expresarlas, compartirlas."  Christian Flèche

Christian Flèche es psico-bio terapeuta, máster en PNL y en lenguaje matafórico. Utiliza el método hipnótico eriksoniano, los ciclos biológicos de la memoria y la psicogenealogía. Es uno de los fundadores de la descodificación biológica, una nueva aproximación a la salud que enseña el código de la naturaleza para sanarnos.


A menudo, la enfermedad es considerada como una desgracia, una calamidad fruto del azar, contra la que luchamos con medicinas, manipulaciones y amputaciones. Christian Flèche, fundador de la descodificación biológica, da un giro radical a esta visión y propone un acercamiento diferente a la enfermedad considerándola una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, dado que cualquier enfermedad, cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento muy preciso.

A su juicio, se puede percibir la enfermedad como elemento de curación, al igual que el bronceado de la piel por la exposición al sol no es una enfermedad sino una solución de adaptación. Gracias a sus investigaciones, Flèche nos ayuda a descubrir el acontecimiento original, desencadenante y generador del síntoma y, así, al conocer su causa, podrás tratar cualquier dolencia más eficazmente.

NOVEDAD EDITORIAL
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En su último trabajo, que acaba de salir a la venta, Descodificación Biológica de las Enfermedades, Enciclopedia de las correspondencias entre síntomas, significados y sentimientos, Christian Flèche nos ayuda a comprender el origen de las enfermedades, sea cual sea.


La localización corporal de un síntoma, indica una emoción reprimida que permitirá orientarla o asociarla a un acontecimiento percibido como desagradable, conocido como un bio-shock.

Este método puede servirte como un indicador y guía para resolver algún problema o dificultad que llevas dentro y usarlo como instrumento para la transformación interior.

Según su teoría, si tomas conciencia de algún síntoma recurrente, e identificas la emoción a la que está relacionado y finalmente... ¡Pudes liberarte de esas emociones negativas y de la dolencia!

Según Flèche, nuestro cuerpo posee todo en sí mismo: el origen, el sentido, el mantenimiento y la prevención de las enfermedades; es decir, guarda en sí todas las preguntas y todas las respuestas.

Christian Flèche afirma que el síntoma es la reacción de la adaptación a un acontecimiento no acabado, detenido en el tiempo, y que de enemigo puede convertirse en un valioso aliado.

Puesto que un síntoma indica de manera precisa el origen de la enfermedad, actúa sobre la raíz misma. Tras El cuerpo como herramienta de curación –obra en la que el autor presenta una visión única de la salud en relación a la escucha de la vivencia biológica–, la publicación ahora de esta enciclopedia ofrece al lector un extraordinario compendio del sentido biológico de las enfermedades, presentadas a través de los distintos sistemas corporales con numerosos y detallados ejemplos.

Funcional, exhaustiva y clara, esta enciclopedia guiará a profesionales de la salud, terapeutas, investigadores y a toda persona dispuesta a asumir la responsabilidad de su propia salud, a descodificar cada síntoma, a liberar su sentido, y, por ende, a comprender mejor los mecanismos de la salud y a tratar las causas de la enfermedad, no sólo sus efectos.

Descubre el origen, el sentido, el mantenimiento, la prevención de las enfermedades y la correspondencia entre síntomas y emociones.

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El precedente a esta enciclopedia es
su libro, El cuerpo como herramienta de Curación: Descodificación psicobiológica de las enfermedades, el
autor nos ofrece una lectura clarificadora y sorprendente sobre la embriología y las relaciones que unen los órganos, el cerebro y el psiquismo, además de exponer numerosos casos reales para apoyar su tesis. La «enfermedad» aparece como una reacción sana del cuerpo, un cuerpo al que hay que acompañar y escuchar dado que habla al enfermo de sí mismo: un auténtico regreso liberador, una perspectiva llena de posibilidades para la curación y el conocimiento de uno mismo.

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Para comprender más en profundidad la trascendencia de su obra, reproducimos a continuación una entrevista concedida por Flèche a La Contra de La Vanguardia, realizada durante la promoción de El Cuerpo como herramienta de Curación.

"Cada órgano dañado responde a un sentimiento"

53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.

Emociones

Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades. Tiene publicados 17 libros sobre la descodificación biológica, cuatro de ellos traducidos al español. El cuerpo como herramienta de curación (Obelisco) ha vendido tres ediciones

El cuerpo es nuestra herramienta de curación?

Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy di#7;ferente.

Bueno, cada uno es cada cual...

Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?

Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?

Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.

Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.

Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?

Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.

El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?

Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?

Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.

Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?

 No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?

Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?

 No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...

¿Lo adecuado para estar sano?

 Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.

 Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

  • Del mismo autor, te recomendamos Descodificación biológica, con el 5% de descuento. Pedidos para España y también internacionales. Este nuevo enfoque del sentido de las enfermedades se apoya en las funciones biológicas de cada órgano y permite descodificar los síntomas que «hablan» de nuestra historia, como reacciones de adaptación a unos hechos concretos. Ya no se considera la enfermedad como un accidente, como una calamidad fatídica o sin sentido. Resulta ser la respuesta más adaptada, la expresión de una solución de supervivencia que plantea nuestro cuerpo ante el sentimiento de un conflicto.

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