niñoportada

En el ámbito psicoterapéutico se usa a menudo el concepto “niñ@ interior” en referencia a las experiencias emocionales que vivimos en nuestra infancia y que nos acompañan desde entonces.

Podríamos decir que hay dos tipos de niñ@ intern@:

Por un lado, el niño sano o vital, que hace referencia a las maravillosas capacidades que tod@s tenemos en la infancia y que van oscureciéndose a medida que nos hacemos adult@s: espontaneidad, curiosidad, creatividad, imaginación, capacidad de asombro y de experimentación, el contacto con las propias emociones y su expresión, ausencia de juicio, vitalidad, experimentación pura del presente… En este sentido salir a su encuentro nos pone en contacto con nuestra parte más vital y espontánea.

En el otro lado encontramos al niño herido, que es la parte que busca amor y reconocimiento a través de conductas poco sanas y por lo general muy inconscientes. Cuando somos niñ@s necesitamos ser vistos y reconocidos por nuestros padres. Necesitamos ser valorados, aceptados y aprobados para sentirnos queridos sólo por ser quienes somos… pero eso nunca llega a suceder porque en algún momento y de forma más o menos consciente, sentimos que nos falta amor.

Nuestros padres nos educan según sus criterios, creencias y experiencias vitales. Estas directrices en realidad pueden tener poco que ver con nuestra personalidad y con nuestros deseos y necesidades reales.

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Algunos ejemplos sencillos:

    unos padres excesivamente exigentes pueden crear personas inseguras y muy perfeccionistas
    unos padres muy sobreprotectores pueden crear personas dependientes y con dificultades para pasar a la acción
    unos padres invasivos o, por lo contrario, poco presentes, pueden crear adultos retraídos y emocionalmente distantes
    unos padres excesivamente complacientes pueden crear personas egocéntricas y narcisistas
    unos padres que no ponen límites pueden crear adult@s insegur@s y emocionalmente inestables…

No solamente construimos corazas a partir de la educación que recibimos: en algún momento interpretamos que para que nos quieran debemos tener una determinada actitud y con esa idea empezamos la construcción de las máscaras y los personajes que creemos que nos ayudarán a sobrevivir, a ser aceptados y queridos. Con el paso del tiempo, estas máscaras se van fortaleciendo y quedan tan fijadas que las confundimos con nuestro verdadero yo.

Más ejemplos:

Un/a niñ@ que recibe atención cuando está enfermo puede acabar usándolo para obtener cariño, desarrollándose en un adulto victimista.

Otr@ puede quedarse “enganchado” a la necesidad de ser brillante y perfecto en todo si es elogiado por algo que hace bien (en el intento de mantener ese estatus).

Otr@ puede tener el mismo problema que el anterior pero por todo lo contrario: por no recibir ningún reconocimiento por mucho que se esfuerce en todo lo que hace…(los ejemplos de este artículo son orientativos y simplificados, la psicología no es una ciencia exacta)

Pero ¡Cuidado! no se trata de culpar a los padres de todas nuestras problemáticas, ellos nos han educado desde el amor, lo mejor que han podido! No debemos caer en la tentación de justificar nuestros problemas a través de la educación que nos han dado, como si no hubiera nada que hacer.

Vengan de donde vengan nuestras dificultades, lo más sano será responsabilizarnos de ellas y pasar a la acción para construír actitudes más sanas y conscientes que vayan a favor de nuestro bienestar. En ese sentido, el enfoque Gestalt proporciona varias técnicas para ir al encuentro de esos niños interiores. Al herido, para confortarle y permitir así que esas heridas, también presentes en nuestra personalidad adulta, se vayan cerrando. Al sano, para recuperar parte de su autenticidad y de su capacidad de vivir en el presente con entrega y espontaneidad.

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Este poema de la psicóloga y escritora Clarissa Pinkola expresa muy bien la actitud que nos ayudará a sanar y a cuidar a nuestr@ niñ@ interior:

Abraza la soberbia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño no querido.
Abraza la exigencia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño que no ha sentido el Amor.
Abraza al “agradador eterno” que hay en ti porque detrás de él hay un niño rechazado.
Abraza la ira y el enojo que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño abandonado.
Abraza al solitario que hay en ti, porque detrás de él hay un niño excluido y discriminado.
Abraza la desgana, la apatía, la falta de sentido, porque detrás de todo esto, está tu niño padeciendo ser quién no es...
Abraza el dolor que hay en ti, porque detrás de él hay un niño lastimado.

Los niños que habitan dentro de nosotros, están empezando a manifestarse y no pararán hasta ser escuchados. Por favor, desde lo más profundo de mi corazón te pido: no los silencies más.

Aprender a integrarlo, a comprenderlo, a abrazarlo, a liberarlo, devolverlo a la vida, esta es la tarea de hoy. Te aseguro que es el Camino para que tu Divinidad baje a la Tierra.

Clarissa Pinkola Estés
Fragmento de "Mujeres que corren con lobos"

(Fuente: Bcn Gestalt)

                      Clarissa
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Dentro de toda mujer alienta una vida secreta, una fuerza poderosa llena de buenos instintos, creatividad y sabiduría. Es la Mujer Salvaje, una especie en peligro de extinción debido a los constantes esfuerzos de la sociedad por "civilizar" a las mujeres y constreñirlas a rígidos papeles que anulan su esencia instintiva. En este libro, la autora revela ricos mitos interculturales, cuentos de hadas e historias para contribuir a que las mujeres recuperen su fuerza y su salud, atributos visionarios de esta esencia instintiva.

Abraza tu niño interior
En nuestra infancia está la clave para entender por qué somos como somos, qué nos hace pensar, sentir y actuar de determinada manera y no de otra. Descubrirla nos atrae, pero también nos asusta. Nos da miedo entender por qué manifestamos ciertos comportamientos externos que, sin embargo, cuestionamos internamente. Durante años, la dependencia que tenemos de nuestros padres nos condiciona y limita de muchas maneras. Aprendemos a adaptarnos a unos cuidadores que no nos permiten ser como somos, que nos educan a su imagen y semejanza y que nos enseñan lo que aprendieron de sus propios padres.

En su  libro Abraza tu niño interior, la psicóloga Victoria Cadarso, autora de Las emociones ¿engordan o adelgazan?, explica con detalle cómo nuestro auténtico ser, nuestro yo verdadero, ese niño interior, se escondió para no sentirse vulnerable; creando una estructura defensiva para protegerse del dolor de no poder mostrarse como realmente era sino como se esperaba de él. Abraza a tu niño interior busca ayudarte a integrar tus primeras experiencias y a recuperar lo genuino y auténtico de tu esencia.

Con ejercicios de meditación, visualización, escritura y reflexión que te conducen a un intenso y productivo proceso de autoconocimiento y desarrollo personal, reparando tus heridas y reconciliándote con tu infancia para sanarla. Nunca es tarde para lograrlo. Abraza tu niño interior, de Victoria Cadarso está disponible en El jardín del Libro. Pedidos para España y también internacionales y gastos de envío GRATIS para España península desde 19€ de compra

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